Demonios

(Ellos y yo)

No han sido castigados por la justicia divina; por lo tanto, no son malditos. Despiertan en cualquier momento como una obsesión persistente y en silencio comienzan su trabajo; se toman su tiempo y de forma misteriosa y fantasiosa se vuelven a dormir.

Si esto fuera el pan de cada día, me pregunto: ¿Cómo hacer frente a las adversidades torturadoras del pensamiento y de mi sentir? Tal vez, construyendo un puente con herramientas pragmáticas, evitando que el graznido del cuervo me altere y anticipándome a los hechos. Tarea nada fácil, por cierto.

Todos los días, no solo despierto para ver el amanecer; también busco entrenar mi mente de mil maneras. Consciente de que a todo mortal la muerte le arrebatará la vida, beso a mis seres queridos presentes. Cuando besaba a mi madre, a mi hija y a mi esposa era maravilloso; el recordar que las tres eran mortales me ayuda a no ser aprisionado por la desesperación, la impotencia y la soledad.

La vida y el azaroso viaje de este peón sigue hasta que me toque el turno de abandonar el tablero de ajedrez; mientras tanto, seguiré recorriendo sus caminos por el tiempo que dure la partida; eso sí, manteniendo a raya a mis demonios.

Contactame

Compartamos ideas

Leave A Comment

.

Scroll To Top